El deseo de ser madre,
de tener y cuidar de los hijos, llega a casi todas las mujeres, pero la
decisión depende mucho de la realidad y de los valores de cada una de ellas.
La
decisión de ser madre no debe transformarse en una obsesión ni tampoco en una
circunstancia sin consecuencias. Cuando una mujer siente que está preparada
para ser madre, el deseo de
tener un hijo le llevará a realizar grandes cambios en su vida.
Qué supone el ser madre
Tener un hijo es una responsabilidad y un compromiso, una
decisión que debe ser meditada con tranquilidad, confianza y sinceridad.
Sentirse preparada para ser madre es una cuestión que circula por la
cabeza de muchas mujeres en algún momento de sus vidas. El deseo de ser madre,
de tener y cuidar de los hijos, llega a casi todas las mujeres, pero la
decisión depende mucho de la realidad y de las circunstancia de cada una de
ellas. Algunas no dudan, lo tienen clarísimo; otras lo quieren, pero se sienten
inseguras, no preparadas; y otras, aunque lo deseen tanto como las demás, no
encuentran o no disponen de un hueco en su vida para tener un hijo. En
todo caso, la decisión de ser madre no debe transformarse en una obsesión ni
tampoco en una circunstancia sin consecuencias.
Qué es necesario para ser madre
Para ser madre no se requiere título ni experiencia. Los
niños no llegan al mundo con un manual de
instrucciones debajo del brazo. Nadie nace preparada para ser madre.
Sin embargo, las mujeres que están intentando estar preparadas para ser madres
pueden contar con mucha información sobre salud,
educación,
embarazo
y parto,
a través de los libros y de los medios de comunicación. Incluso ya existen
algunas escuelas para padres.
La experiencia de cada mujer, de cada madre, es única,
personal, e incomparable. Una madre con o sin pareja, biológica o adoptiva,
será siempre una madre, sin diferencias. La discrepancia residirá en la forma
de recibir a cada hijo, educarle y cuidarle.
Via: guiainfantil




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